lunes, 13 de abril de 2009

Un pisquitín perdida...

Subo a todos mis sentimientos en un vagón

los ato adecuadamente para no perderlos

y le doy a la palanca que tenía a mi derecha




En ese momento empiezan a sacudirse arriba y abajo

como un poligrafo de la verdad confuso de tanta actividad neuronal



El problema es que ya no se si me encuentro en la cumbre o en la penumbra de la montaña rusa


¿Qué hago?

lunes, 2 de marzo de 2009

Monotemática

Pensar... en ti
Hablar... contigo
Caminar... atada a tu cintura


Cierto...

Pero qué quieres que haga si paso todos los segundos del día pensando en ti.

viernes, 27 de febrero de 2009

Maybe, I am not that girl

jueves, 5 de febrero de 2009

Mandarinas exprimidas

Canela con menta

Aroma de vainilla con gominolas de fresa

Suave toque de licor de arándanos

Con una pizca de limón

Virutas de chocolate negro y blanco

Sabor a macadamia rociado con un hilo de miel


Ilógicos y crueles son tus ojos sobre mi sien

lunes, 26 de enero de 2009

Cabezadas I

Cansada,

Estoy cansada,

Agotada de ver caras de indiferencia, como si la vida no fuera con ellos.

Asqueada de aquellos que solo se preocupan de que son los mejores y así siempre lo serán.

Aburrida de que nadie te mire a la cara por miedo a descubrir que todo su mundo es mentira.




Algún día todo será perfecto

Algún día estarás aquí, a mi lado, sin que haya un cable de teléfono por medio.

Algún día nos reiremos de todo esto.

Algún día no estaremos tan lejos.

miércoles, 21 de enero de 2009

Desmaquillando moratones

No se como explicarte que te necesito aquí dentro,
cómo comentarte que estaría dispuesta a todo,
hablarte de lo perra que es la vida,
susurrarte que te amo y acabar todo con un suave beso.

Te echo de menos,
sin quererlo pero queriendo,
viviendo encadenada al teléfono,
a mis lágrimas...
que ven como te alejas.




No soy profeta
ni marioneta
ni luz que te pueda guiar.
No soy pena
ni tristeza
ni tampoco un cuento sin final.
No quiero vida
sin ti
ni contigo
ni sin vos.
No quiero
en la vida
nada,
que no sea,
...tu voz.

lunes, 29 de diciembre de 2008

Una rosa es ... una rosa


Vuelven a llamar a la puerta y sin miedo al peligro corre a abrirla. Como decía aquel genio… nadie te cree cuando eres pequeño.

Había oído mil veces que se dejara llevar por sus sentimientos y eso es lo que hacía, una y otra vez, confiando en el duro y sombrío destino que siempre le terminaba haciendo la zancadilla.

Sobre el frío descansillo de la entrada de nuevo la encontraba. La copa del dulce licor púrpura. Como una idiota, con la misma ingenuidad de una niña de cinco años... sin respirar, de un sorbo. Despertaba confusa, atontada, con la cabeza como una coctelera a punto de estallar. Y siempre con una rosa blanca marchita en la mano derecha. Siempre con las profundas yagas que le dejaban las espinas. Siempre con el corazón hinchado y desangrado.

Lo llamaban algo así como “amor”, dulce envenenamiento que aturde a la razón, niebla la vista y colapsa las arterias. A corto plazo te hace el ser más estúpido sobre la faz de la tierra, en grandes dosis produce una grave y aguda jaqueca, colapsa los lagrimales y si te coge de lleno puedes acabar en un centro psiquiátrico sin apenas darte cuenta.

Nadie se atreve a recomendarlo pero todos lo sufren, gritándolo o en silencio, dentro de todos, en la parte izquierda del fondo de su alma hay una cicatriz, a veces sangrante y a veces cicatrizada que deja este mal a su paso.

Muchos son afortunados y encuentran la cura muy fácilmente, otros, en cambio, mueren buscándola. Pero en algún momento, en algún segundo fueron infinitamente felices. Felicidad únicamente comparable con la fuerza de un agujero negro que desaparece todo lo que encuentra a su paso.

Al hacer la digestión de tal dulzón bebedizo soñó dormir en sus brazos, beber de sus labios, volar con simplemente una caricia y vivir, sí, vivir cuando la miraba a los ojos y le confesaba que él también sufría tan fastidioso mal.

Pero ya pasadas las 24 horas reglamentarias de la poción mágica la carroza volvió a ser calabaza, los caballos ratones y el príncipe azul simplemente un compañero de viaje que compartió un instante de tu vida, un maravilloso viaje que para su desgracia nunca más se volverá a repetir.

Fin.

Aún así me atrevo a decir que sin esta lúgubre y radiante enfermedad que afecta a todo ser humano que se precie, la vida no alcanza su verdadero significado. Sin ella la vida sería verdaderamente insípida.

Que le podemos hacer… no hay vacuna, no hay consejo ni siquiera remedio que pueda hacer llevar mejor los síntomas.


Y con un suspiro, desde el alma, se le escapó un tímido y juguetón:
“Así es la vida…”