Las ventanas golpeaban la pared
Mi corazón rebotaba sobre los pulmones
Hacía frío, mucho frío
Todo estaba en silencio y nadie lograba entender por qué mis ojos no paraban de llorar
La vida no se detiene y es cierto que en algunos lugares se extraña ese abrazo amable de media noche, ese diminuto beso en la mejilla y un suspiro de tranquilidad
Las gotas ya habían formado un charco transparente frente a la puerta
Las sombras volaban hasta las escaleras y de ahí saltaban
Saltaban desde lo más alto
y se estrellaban contra el suelo.
La tormenta arrasó con todo...
y fue una desgracia quedarse tan viva

