miércoles, 8 de octubre de 2008

Je t'ai oublié

un estruendo la hizo quedarse sentada en la cama, el reloj de la mesilla marcaba las 2 de la mañana, la lluvia golpeaba la ventana como piedras. Ella no pudo hacer más que suspirar y alegrarse de que no había pasado nada.

Cerró los ojos y como todos los días tuvo que respirar por la nariz para relajarse, la somnolencia llegaba poco a poco y sin darse cuenta el cerebro solo le daba formas a su pensamiento, formas que soñaba desde hace siglos pero que ahora se transformaban en delicadas y exitantes caricias.

Un inmenso habitáculo con muchísimos asientos la rodeaba. Todo se movía muy rápido pero al mismo tiempo se mascaba la quietud y el silencio. Como en el metro.

Todo iba como todos los días hasta que un aroma familiar la invadía desde la silla de atrás. Un brazo sin querer le acariciaba el pelo. Cerró los ojos y buceó...

Buceó en la suave caricia de tus labios...

Nadó sobre el olvido y el perdón...

Se sumergió bajo el sabor a manzana ...




Podrías perdonarme?...

Te quiero